Más que pasta

Helado de aguacate y yogur – Reto Alfabeto Dulce

postres
¡Buenos días amigos de Más que pasta! Volvemos otro mes más fieles a nuestra cita con el Reto Alfabeto Dulce. En agosto el reto se va de vacaciones, ¡no penséis que nos escaqueamos para no participar!
Los ingredientes de este mes eran el xylitol (o xilitol) y el aguacate. Unos ingredientes un tanto diferentes, por lo que tuvimos que investigar, sobre todo ese tipo de azúcar del que todos hemos oido hablar, pero del que sabíamos muy poco.
El xilitol es en realidad un azúcar alcohol que se obtiene de la madera del abedul, por ello también es conocido como azúcar de abedul. Es menos calórico que el azúcar blanco (40% menos) y su índice glicémico es 8, mientras que el del azúcar blanco es de 70. También es apto para diabéticos, ya que no afecta a la producción de insulina. También os tenemos que decir que un consumo elevado de xilitol (más de 40-50 gr diarios) puede tener efectos laxantes y provocar malestar estomacal.
Al buscar la equivalencia descubrimos que la cantidad a emplear es la misma que la de azúcar, por tanto es muy fácil sustituirlo en nuestras recetas.

Como también leímos que al contacto con la saliva provoca un ligero efecto de frío, decidimos emplearlo en un delicioso helado, para así despedir el verano con un buen (y refrescante) sabor de boca. Así que aquí lo tenéis, helado de aguacate y yogur (receta adaptada de esta otra).

Ingredientes:

– Un aguacate
– 1 cucharada de zumo de limón
– Un chorrito de ron
– 1/2 lima
– 250 gr de yogur griego
– 90 gr de xilitol

Preparación:

Para empezar, trituramos los aguacates junto con el zumo de limón, podemos hacerlo con un tenedor o con la batidora o el robot de cocina.
A continuación, añadimos el ron, el zumo de la media lima y el xilitol (nosotros lo pulverizamos antes en la Thermomix) y mezclamos bien. Guardamos esta mezcla en el congelador durante una hora. 
Pasado ese tiempo lo sacamos, removemos y añadimos el yogur. Guardamos el helado de nuevo en el congelador y repetimos el proceso, dejándolo una hora, removiendo y otra vez al congelador. Esto lo hicimos unas cuatro veces y al probarlo ya no se notaba ningún cristal, por lo que es suficiente con ese tiempo.

Y ya está, ¡no tiene mayor dificultad! Probablemente podríamos habernos ahorrado el tener que remover cada hora utilizando la heladera, pero no teníamos el recipiente preparado y no estábamos en casa, asi que lo tuvimos que hacer a mano, que tampoco es mucha molestia.
 
¿El sabor? Nos sorprendió muchísimo: refrescante, suave y nada empalagoso, así que el verano que viene repetiremos este helado seguro.
 
Aunque aún hace calor, por lo que os animamos a que lo hagáis porque además no se tarda nada y es un postre muy original que puede sorprender a vuestros amigos.
 
Nos vemos en octubre con el siguiente reto, esperamos que tengáis un buen inicio de curso y que vuestra cuesta de septiembre no sea muy dura, ¡hasta el mes que viene!

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